De cerámica, cine, basquetbol y disco. El álbum pop-punk total

Por Alejandro Araya Ugalde, 1 de Junio, 2025

En Agosto de 2021, Patrick Stump, Pete Wentz, Joe Trohman y Andy Hurley se encontraban en un hotel en Washington D.C. A unas pocas calles de distancia, el “Hella Mega Tour” con Green Day y Weezer emanaba desde el National Park en (casi) todo su esplendor. Casi… porque el tercer acto del evento, Fall Out Boy, nunca saldría del hotel hacia el estadio. Un caso positivo de COVID dentro de la banda los vio obligados a ausentarse de 3 fechas del tour, 1 de ellas en D.C.

Pero todo pasa por algo, ¿Verdad?

Esa tarde, mientras el concierto transcurría y el aislamiento parecía interminable, Stump tomó el teléfono para hacer una llamada que decidió el rumbo de su próximo álbum, y probablemente, del resto de su carrera musical.

¿Muy dramático?…

Fall Out Boy se formó en 2001 en los suburbios de Chicago. Wentz y Trohman buscaban cómplices para una banda que sirviera de escape ante la escena hardcore-punk de Chicago de la cual eran parte. En el camino, se tropezaron con Patrick Stump y su habilidad para crear melodías contagiosas a partir de las letras de Pete Wentz. Después del desfile de varios bateristas, Andy Hurley completó el conjunto que hoy conocemos como Fall Out Boy.

Desde su debut en 2003 con “Take This to Your Grave”, y su primer disco con un sello discográfico mayor en 2005 con “From Under the Cork Tree”, Fall Out Boy se convertiría en una constante del pop-punk por los próximos 20 años (y contando). 

Pete Wentz, Andy Hurley – melophilemedia.com

En pleno 2025, en un tiempo donde las líneas entre géneros musicales son más difusas que nunca, el pop-punk sigue siendo, en mi opinión, el más honesto de todos los géneros.

Pensemos en el pop-punk como nuestro primo punk que un día se obsesionó con las melodías de The Beatles o The Beach Boys. ¿Qué obtenemos? La capacidad de hablar sin tapujos sobre lo que ocurre en el mundo, sobre un arreglo musical prolijo y estético. La velocidad e intensidad adornada con armonías dignas de las grandes estrellas pop. Exponer los temas que nos agobian en el día a día, sean grandes o pequeños, en un ritmo cuasi-bailable. Bailar en el fin del mundo.

El pop-punk podrá tener rasgos musicales definitorios, pero, en esencia, el pop-punk es sobre los mensajes. Es sobre la experiencia de una juventud angustiada que hace su mejor esfuerzo para mantenerse a flote. Es lo que otros se callan para disfrazar (o negar) sus vulnerabilidades. En resumen, el pop-punk es la vida.

What would you trade the pain for? I’m not sure…

(¿Por qué cambiarías el dolor? No estoy seguro)

Fall Out Boy – voi.id

Es tan importante el mensaje, que, devuelta en el cuarto de hotel en Washington D.C., cuando Patrick Stump llamó al productor Neal Avron para proponerle la grabación de un nuevo álbum de Fall Out Boy, la respuesta no tuvo que ver con el sonido o la intención musical del grupo en ese momento. La respuesta de Neal fue “ok, ¿Sobre qué están escribiendo ahora?”…

Love From the Other Side es el primer sencillo de So Much (for) Stardust, album lanzado en 2023 que, en palabras de sus miembros, marca el principio del resto de su carrera como banda. Es un tipo de introducción al mundo post-pandémico de Fall Out Boy. Intenta reconciliar los sentimientos de libertad y rebeldía con la realización del mundo tan complejo en el que vivimos y la presión que ejerce sobre nosotros.

Fall Out Boy nunca ha declarado que este sea un álbum “conceptual”. Pero, mi argumento es que sí lo es… y si es así, ¿Cuál es el gran concepto del álbum? Para mí, lo encontramos en el primer verso de esta primera canción: “What would you trade the pain for?”. ¿Por qué cambiarías el dolor? ¿Por qué (cosa/elemento/situación/relación/etc.) cambiarías el dolor? ¿Lo tenemos claro? Si mañana, Fall Out Boy saliera como un genio de una botella y nos ofreciera cambiar el dolor por una “cosa”, tendríamos una respuesta inmediata? Aún más, ¿Estamos seguros de querer cambiar el dolor?

Claramente no hay una respuesta correcta para nada de esto. Creo que simplemente es un ejercicio que periódicamente deberíamos atravesar, y tal vez nos sorprenderíamos de cómo cambian nuestras respuestas con los años. O tal vez no…

Is there a word for bad miracle?

(¿Hay una palabra para un milagro malo?)

Heartbreak Feels So Good es la segunda canción, y respuesta inmediata, a la introducción del disco. Es la primera salida que se nos ofrece: El dolor puede sentirse bien. Podemos llegar a trabajarlo de modo que apreciamos lo que nos enseña. Nos hace más fuertes, para ponerlo en un tono más cliché.  Si existiera una respuesta correcta a la pregunta inicial, debería ser esta, ¿Cierto? Es a todas luces la respuesta madura.

Al principio me preguntaba por qué llegamos a esta conclusión apenas en la segunda canción del álbum. ¿No es muy pronto? 

Mi conclusión es que, si confiamos en que los discos son películas, esta es una en la que sabemos el final desde el inicio, pero no sabemos cómo llegamos hasta ahí. El resto de las canciones son la explicación del trayecto, uno en el que nos preguntaremos varias veces si el final que ya nos mostraron es realmente el correcto… porque hay muchos caminos en esta vida, y las decisiones no suelen ser malo/bueno, hay mucho gris en nuestro recorrido, muchas ocasiones donde no estaremos seguros si hay una sola decisión correcta, y habrá que intentar varias alternativas, nadie puede escapar de esa realidad.

Part-time soulmate, full-time problem

(Alma gemela a medio tiempo, problema a tiempo completo)

Fall Out Boy, Hold Me Like a Grudge – whatculture.com

Si hay algo que Fall Out Boy sabe hacer es crear frases. Lineas que fácilmente podríamos encontrar en tatuajes, calcomanías de auto, la espalda de una camiseta, biografía de Instagram, etc. Más que frases, son micro historias, y este álbum está plagado de ellas.

Hold me like a Grudge habla sobre la rebeldía comúnmente asociada a la juventud. 

“I’m just a cherub riding comets through the night sky

(Solo soy un querubín volando cometas en la noche)

Screaming at the stars like the night lights

(Gritándole a las estrellas como luces en la noche)

And I love my life

(Y me encanta mi vida)

Running middle fingers through the red lights”

(Sacando el dedo del centro mientras salto los semáforos)

No hay mucho más que decir. Es la glorificación de la rebeldía como escape ante el dolor. Es reaccionar siempre. Probablemente nuestro primer instinto ante el dolor.

Make no plans and none can be broken

(Si no hacés planes, no se pueden romper)

Si bien la rebeldía es una acción clásica frente al dolor, ¿Qué tal la huída? Pareciera que vivimos en un juego eterno entre dos frentes: Evitar intentarlo porque el temor al fracaso es mayor que la tentación del éxito.  Al final, otro síntoma de inseguridad.

“Do you laugh about me whenever I leave?

(¿Te reís de mi cuando me voy?)

Or do I just need more therapy?”

(¿O solamente necesito más terapia?)

La misma inseguridad que nos hace creer , falsamente, que eso que buscamos está disponible para todos, menos para nosotros.

“Love is in the air, I just gotta figure out a window to break out”

(El amor está en el aire, solo tengo buscar una ventana para romper)

So drop a bomb on all the things we dreamed about

(Soltá una bomba en todas las cosas que hemos soñado)

Postal publicitaria para el álbum – kerrang.com

A medio camino en el álbum, encontramos un extracto de un monólogo de la película de 1994 “Reality Bites”. Habla sobre el verdadero significado de la vida, y básicamente expone cómo nos perdemos en la búsqueda de una gran misión, mientras dejamos pasar los pequeños detalles del día a día, los cuáles son los verdaderos momentos que nos definen.

El lugar de este monólogo en el disco no puede ser casualidad. Es como un reinicio. Después de una primera ronda de explorar nuestras opciones para cambiar el dolor, nos obliga a pensar si lo estamos viendo desde el ángulo correcto.

Ya pasamos por la rebeldía, las inseguridades y el optimismo forzado. Ahora, lo intentamos de nuevo pero con una nueva perspectiva. ¿Y si lo que necesitamos es ponerle atención a las pequeñas cosas? En su libro de 2023, Rick Rubin, afamado productor musical, habla precisamente sobre esto. ¿Cómo cambiaría nuestra percepción del mundo si abordamos cada interacción con la misma atención que le dedicaríamos a aterrizar un avión? Es un reinicio no solo a la narrativa. Musicalmente también lo es. 

I Am My Own Muse es como el intermedio de una obra de teatro.  A partir de acá, el disco “cambia de marcha”. Es una canción más compleja en cuanto a la instrumentalización. Se aprovecha de la experiencia de Patrick Stump creando música para cine y televisión, que ha mantenido en paralelo a la banda por varios años. Sencillamente, es una gran canción, pero además, dado su lugar en el disco, es crucial. A partir de acá, el álbum se siente como un camión… cuesta abajo… sin frenos. Le da un impulso diferente a las canciones que le siguen. A partir de acá, se siente como que todas las canciones van hacia el mismo lugar.

All this effort to make it look effortless

(Todo este esfuerzo para hacerlo ver sin esfuerzo)

Es en serio, la cantidad de frases que se pueden sacar de este disco es asombrosa…

Flu Game es la novena canción del álbum. Recibe su nombre del memorable juego de Michael Jordan con los Chicago Bulls en las finales de 1997. Jordan jugó ese juego estando visiblemente enfermo. Aún así, se levantó para convertir 38 puntos y liderar a su equipo hacia la victoria. Jordan se preparó toda su carrera para verse “sobrado” ante sus rivales. Es irónico que uno de sus juegos más recordados es aquel en el que precisamente su esfuerzo fue evidente, debido a su estado de salud. Y es que el objetivo nunca es alcanzar una meta sin esfuerzo. El objetivo es alcanzar la meta, punto. ¿Por qué nos golpeamos si nos costó conseguir algo? ¿Qué importa? ¿A quién le estamos rindiendo esas cuentas? A nosotros, pero no nos damos cuenta…

Michael Jordan, juego 5 finales 1997 – nba.com

The Kintsugi Kid le sigue. “Kintsugi” es una técnica japonesa para reparar fracturas de la cerámica. Es particularmente notoria porque, en lugar de esconder la quebradura, el barniz usado es notoriamente visible. La enseñanza es que las quebraduras y las reparaciones son parte fundamental de la historia de un objeto. Y que no deben ocultarse. Hay una sensación de orgullo al mostrar la “cicatriz” reparada. Díganme otra vez que no es un álbum conceptual….

Kintsugi – austinkleon.com

Justo antes del cierre, tenemos What a Time To Be Alive. Si alguna vez pensaron que los niños emo de los 2000s podían llegar a grabar una canción disco/funk a la Earth, Wind & Fire, pues, tenían razón, supongo…

“But, baby please, I just need someone to hold me

(Pero, amor por favor, solo necesito alguien que me sostenga)

Even though you don’t even know me” 

(A pesar de que casi no me conocés)

Es tan pop punk… Es la celebración de los tiempos modernos. Es apreciar (con algo de sarcasmo) que vivimos en situaciones y escenarios posiblemente inimaginables para unas generaciones atrás. Es el balance entre la plenitud y la ansiedad, disfrazado de himno bailable. Es aceptar la realidad tal y como es, es pasar la página. Es el mensaje que sí sabemos que necesitamos.

Earth, Wind & Fire – vintageguitar.com

I’m pretty positive my pain isn’t cool enough

(Estoy bastante seguro de que mi dolor no es tan genial)

El último capítulo es la canción que le da el título al álbum, So Much For Stardust. Hay varias líneas en los versos que se repiten de la primera canción. Da una satisfacción tremenda la validación de que el disco es una sola historia, que las canciones están colocadas en un orden intencional. Hemos estado hablando sobre por qué dejaríamos ir el dolor. Ahora, el último clavo en el ataúd del auto-sabotaje es ¿Y si mi dolor no es tan cool como para poder cambiarlo?. O sea, ¿Y si no soy suficiente? Y el círculo vicioso continúa.

Es casi como si pudiéramos iniciar el disco otra vez. ¿Cuál es el inicio y cuál es el fin? Da lo mismo, una cosa siempre lleva a la otra. A menos de que seamos conscientes y lo cortemos. Punto.

Fall Out Boy – pitchfork.com

En Agosto de 2021, desde su aislamiento en el cuarto de un hotel de Washington D.C., Patrick Stump llamó a su productor Neal Avron para proponerle un nuevo disco. “¿Sobre qué están escribiendo ahora?”… Sobre la vida, sobre el auto-sabotaje, sobre la presión que el mundo ejerce sobre nosotros. Sobre el verdadero significado de la vida, en las pequeñas interacciones de cada día.

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